Salliqueló

Salliqueló

Una hora despues de dejar la ciudad de Pellegrini llegamos a Salliqueló, por supuesto que es de noche y poco se puede apreciar de la misma, sin embargo me llama la atencion un detalle, el vehículo de gran porte en el que nos movilizamos, hace que la gente salga de sus casas, inclusive algunos niños nos saludan, sin quererlo causamos una especie de revuelo en la ciudad. Luego de una reconfortante cena, me voy a dormir, mañana será una jornada extensa.

Al día siguiente me levanto bien temprano, esta será una jornada muy extensa y la que más trabajo presenta, para poder cumplir el plan de filmación. Afortunadamente el día se presenta despejado, con un cielo completamente azul, ideal para la tarea que me he propuesto. Comienzo a registrar imágenes, intentando captar lo particular de este lugar, e inmediatamente al cruzar la calle, piso algo inesperado.
Arena! si, arena. A pesar de estar a cientos de kilómetros de la playa, estas ciudades están emplazadas en una zona muy arenosa, por eso donde no está asfaltado se puede apreciar la mezcla de arena gruesa y barro, la misma mezcla irá apareciendo en los pequeños jardines que varias casas tienen en su entrada.

Mientras continúo recorriendo está parte desierta de la ciudad, en la que no transita gente ni autos, de casualidad veo que detrás de unos árboles sobresale la torre del Matadero de Salliqueló. A pesar de estar a varias cuadras de distancia, impresiona su altura así como su ornamentación, la cual según algunos autores remite a los propios cuernos de una vaca.

Voy regresando para encontrarme con el grupo, ya es hora de iniciar el tour salamónico, nuestra primera escala será el cementerio de Salliqueló. En las afueras de la ciudad se erige el portal blanco con la enorme cruz que corona su entrada. Si bien este dista de los archifamosos de Azul, Laprida y Saldungaray, la obra resulta interesante y se destaca en medio de una zona llana, rodeada únicamente de campo. Este será el único cementerio que visitaremos y como cualquier otro, siempre presenta detalles interesantes para observar, tanto en sus bóvedas como lápidas, sin embargo solo me concentro en el portal.

La enorme cruz como parte del portal es sin duda la marca registrada de Salamone. Esto se puede observar en todos los portales que realizó como es son los casos de Azul (donde aparece una cruz de tres metros sobre la inscripción RIP), Saldungaray (donde la cruz está contenida dentro del enorme círculo) y los casos más extremos son los de Balcarce (fachada con forma de cruz), y Laprida, en donde la entrada más la cruz alcanzan los 22 metros de altura.

La próxima escala es el matadero que anteriormente vi. Cuando llegamos al mismo nos recibe el intendente de Salliqueló, a la vez que vemos un ejercito de obreros trabajando en su interior. La restauración que se está realizando se prevé que concluya a mediados de 2012.

Sin duda lo que más cautiva del edificio es su torre, poder observarla de cerca e ir girando permite ver una transformación que difícilmente se pueda plasmar en fotos. Mientras recorro el lugar, escucho a un par de personas decir “ciudad gótica”, y por un momento visualizo la obra como la guarida perfecta para Batman.

Ahora dejaremos momentaneamente Salliqueló, para visitar nuestra próxima escala, la ciudad de Guaminí.

 

Ir a la siguiente parte



Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies