Epecuén

Epecuén

Estaba profundamente dormido, seguramente soñando con Francisco Salamone, pero de pronto sonó la alarma de mi celular, y me desperté. Del sueño me olvidé, de lo que si me acordaba es que debía levantarme y preparar rápidamente todo el equipo, hay que iniciar el último día del recorrido. Hoy dejaremos Salliqueló y abordaremos el micro para ir al partido de Adolfo Alsina, más precisamente a las localidades de Epecuén y Carhué, donde Salamone realizó el matadero modelo y el palacio municipal.
Iniciando el viaje, la ruta nos muestra una mezcla de llanura, grandes concentraciones de ganado, y algún espejo de agua a lo lejos, el transcurso de los kilómetros muestran un paisaje monótono y repetitivo, por momentos parece el fondo de un dibujo de Hanna-Barbera, pero de pronto aparece el terraplén, y todo cobra más sentido.

Durante la crónica del día 1 hablé de las lagunas y las inundaciones, es momento de retomar este tema.
Las mismas lagunas que caracterizan esta zona y resultan uno de sus mayores atractivos turísticos, también son las artífices de inundaciones y catástrofes naturales como la que sucedió a mediados de la década de 1980.

 

A pocos kilómetros de la ciudad de Carhué, se levantaba la Villa Lago Epecuén, una localidad que debido a las propiedades curativas atribuidas a la propia laguna, pudo tener su época de esplendor y contar una gran infraestructura turística
Sin embargo a finales de 1985 debido al gran caudal de lluvias y el poco mantenimiento de las obras de contención, la Villa quedó completamente inundada, sus 2000 habitantes debieron evacuar el lugar dejando sus viviendas y fuentes de trabajo.

 

Hoy casi 30 años después el agua bajó, y los turistas pueden transitar por la zona del desastre, sin embargo sus habitantes no pudieron volver y la ciudad quedó completamente deshabitada.
La lluvia de los últimos días hizo que la zona sea difícil de transitar, el micro toma la única ruta de tierra que llega hasta la Villa Epecuén. Mientras atravesamos el maltrecho camino, a nuestra izquierda a casi un kilometro de distancia podemos apreciar la silueta del matadero, el cual se encuentra a medio camino entre la ciudad de Carhué y la Villa Epecuén. En pocos minutos llegaremos a la Villa, mi expectativa es muy grande, sin embargo, una terrible noticia me golpea. Debido al mal estado del camino que conduce al matadero, el micro no podrá llegar hasta ahí, o sea que no lo podremos visitar. Luego de la recorrida por la Villa inhabitada, iríamos a conocer la Municipalidad de Carhué.
Sin embargo esto no podía quedar así! había llegado muy lejos para irme sin conocer el matadero, si el micro no podía llegar hasta el lugar lo haría caminando! Así que le conté mi idea a algunos miembros del grupo y quedamos en que me reencontraría con ellos dentro de hora y media en la Municipalidad de Carhué.

Inicié el camino, a la vez que tomaba las únicas imágenes de la Villa Epecuén, si bien, mi decisión de ir al matadero implicaba no recorrer la Villa, sabía que la prioridad aquí era Salamone. De casualidad mientras me voy de la villa Epecuén, logro ver a una persona andando en bicicleta, más tarde me enteraría que se trata de Pablo Novak, un hombre de más de 80 años que a pesar de todo decidió continuar viviendo aquí y se ha hecho famoso como el último habitante de Epecuén.

 

Luego de casi un kilometro de caminata veloz y con la cámara en la mano, una camioneta pasó al lado mío, redujo la velocidad y sus ocupantes me preguntaron si iba al matadero, y si quería que me lleven? Fue como si hubiesen leído mi mente! esto me daría más tiempo para recorrer a fondo el matadero.

 

El silencio profundo que reinaba en la zona, contrastaba con la excéntrica pero a la vez maravillosa música clásica que sonaba dentro del vehículo, sus ocupantes Lud y Grace resultaron ser fotógrafos, que a igual que yo estaban tras los pasos de Salamone.
Mientras recorremos el par de kilómetros que nos separan del matadero, me cuentan acerca de las obras que han visitado en estos días, aprovecho para recomendarles que vayan a Guaminí.
Los últimos 300 metros se encuentran realmente difíciles de transitar, sin duda las lluvias hacer que pocos vehículos puedan acceder a la zona.

Finalmente llegamos, en el lugar hay al menos 6 personas más realizando fotos. El edificio se encuentra en un estado de deterioro avanzado, debo caminar sobre varios montículos de escombros para acercarme a su interior, el cual se encuentra muy abandonado y casi no conserva elementos originales.
Sin embargo el contrapunto lo marca la torre y la palabra MATADERO, las cuales se encuentran en un estado casi perfecto, gracias a haber podido escapar de la inundación.

Observar el edificio resulta cautivante, y poder recorrerlo desde diferentes ángulos nos permite perdernos e inmaginar toda clase de historias que habrá atravesado en sus 80 años de vida.

Desde el frente, el marco formado por los arboles simil-petrificados, nos regala la típica y fantasmagórica postal del matadero.

Llevo conmigo un par de imágenes de éste cuando fue inaugurado, así logro ubicar la entrada original en forma de arco que tenía el predio, la cual aún se encuentra en el mismo lugar, pero como era de esperarse, totalmente destruida.

Podría quedarme todo el día y no me cansaría de descubrir cosas, pero ya es hora de partir, y aún tengo varios kilómetros por delante para llegar la ciudad de Carhué.

 

 

Carhué

Viene ahora el 2do tramo del recorrido, o sea del matadero de Epecuén a la Municipalidad de Carhué, el cual inicialmente estimaba en solo 3 km (sin embargo en la realidad eran 5 km).
Durante la caminata aprovecho para registrar elementos interesantes que van apareciendo, como los flamencos de un color rosa casi fosforecente que revolotean sobre la enorme laguna, y el gran constraste que producen en este entorno desvastato y practicamente muerto.

Repentinamente el GPS de mi teléfono pierde señal, por lo que solo me puedo orientar observando la enorme torre de la municipalidad, cuento con la suerte de que ésta es la más alta de todas las que realizó Salamone, llegando a los 45 metros de altura. Sin embargo mi suerte dura poco, y las ondulaciones del terrenos hace que pierda de vista la torre, esta desorienación me hace girar para el lado equivocado y mis 3 km originales terminaron siendo 8.

Finalmente comepletamente exhausto logro llegar edificio, afortunadamente veo a un par de miembros del contingente, esto quiere decir que (increíblemente) todo salió bien, ahora si, más tranquilo, me tomo mi tiempo para registrar la magnífica obra.

Una vez dentro de ésta, y subiendo al primer piso encuentra el resto del contingente, para mi sorpresa están todos distendidos almorzando en el edificio de Salamone! un lujo! Mientras dejo mis equipos y agarro una empanada, varios Salamónicos se acercan para preguntarme sobre mi expedición al matadero.
Los últimos minutos en Carhué son de una profunda tranquilidad, me invade la idea de seguir recorriendo la ciudad, sin embargo ya no hay tiempo.

La tarde tiene una luz extraña, casi amarillenta, sobre el micro lentamente vamos alejándonos de la Municipalidad, veo las pintorescas casas y comercios que pasan mientras pienso que tal vez en algún momento vuelva hacia esta zona y reviva la experiencia de estos 3 magníficos días.

Si querés ver como quedó la película, accedé gratis a nuestro documental “Salamone Supestar”.



Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies