Tres Lomas

Tres Lomas

La tarde va cayendo y emprendemos rápidamente el viaje a la ultima localidad del día, Tres Lomas. Inicialmente esta ciudad pertenecía al partido de Pellegrini, el paso de los años dividió el partido y ahora Tres Lomas es un partido independiente (lo mismo ocurrió con Salliqueló) consecuencia de esto es que la delegación Municipal que hizo Salamone, pasó a funcionar como Palacio Municipal. Arribamos ya de noche, sin embargo nos esperan con el palacio abierto para recorrerlo. El movimiento nocturno de esta ciudad resulta muy intenso en comparación a lo que vimos en otros lugares.

Frente al palacio se encuentra la plaza, tambien obra de Salamone, sin embargo a pesar de sus clásicas farolas, no encontramos elementos de interes como podrían sus tipicas fuentes secas, o bancos.

La última obra de Francisco Salamone en Tres Lomas es el Matadero, a pesar de estar ubicado a pocas cuadras de la Municipalidad, la zona se transforma notablemente, podría decirse que está en pleno campo, como sucede con practicamente todos los mataderos, los cuales se construyeron en las afueras de las ciudades por motivos sanitarios.

A primera vista el matadero es pequeño como los que podemos encontrar en Salliqueló o Laprida, de hecho el remate de su torre tambien remite al de esa localidad. El edificio fue recientemente restaurado y afortunadamente no ha sufrido modificaciones estructurales, por lo que se encuentra practicamente como cuando fue proyectado. En la actualidad el edificio funciona como salón para eventos culturales, y durante la noche luces de diferentes colores iluminan su frente al igual que como sucedía con el palacio municipal.

Luego de nuestro paso por Tres Lomas, emprendemos la vuelta para pasar la noche en Salliqueló, sin embargo nuestra recorrida Salamónica no termina aquí, y con los amigos Marcelo Metayer, Mecha Frías y Pilar Pilarsides, planeamos una última visita al matadero de Salliqueló, pero esta vez de noche. Luego de cenar y siendo casi medianoche nos dirigimos hacia la obra. La oscuridad resulta casi absouta, y el hecho de contar con una pequeña linterna no evita que tropezemos durante todo el trayecto. Al arribar al matadero intento filmar, pero la poca luz lo hace imposible, entonces Mecha Frías propone una foto de los 4, con la cámara montada al trípode.

La foto quedará para el recuerdo, así como el detalle de los 10 segundos que tuvimos que permanecer inmóviles, tiempo que necesitó la cámara para obturar debido a la casi total ausencia de luz.

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