Comarca Oeste

(Segunda parte)

Hoy es domingo, y lejos de ser un día de descanso, esta será la jornada más extensa, la que más trabajo presenta, para poder cumplir el plan de filmación. Por este motivo inicio el día bien temprano, aprovechando las primeras horas de luz y recorro algunas de las calles de esta Salliqueló, que anoche, no se dejaba ver. Afortunadamente el día se presenta despejado, con un cielo completamente azul, ideal para la tarea que me he propuesto. Comienzo registrando imágenes, intentando captar lo particular de este lugar, e inmediatamente al cruzar la calle, piso algo inesperado.
Arena! si, arena. A pesar de estar a cientos de kilómetros de la playa, estas ciudades están emplazadas en una zona muy arenosa, por eso donde no está asfaltado se puede apreciar la mezcla de arena gruesa y barro, la misma mezcla irá apareciendo en los pequeños jardines que varias casas tienen en su entrada.

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Mientras continúo recorriendo está parte desierta de la ciudad, en la que no transita gente ni autos, de casualidad veo que detrás de unos árboles sobresale la torre del Matadero de Salliqueló. A pesar de estar a varias cuadras de distancia, impresiona su altura así como su ornamentación, la cual según algunos autores remite a los propios cuernos de una vaca.

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Voy regresando para encontrarme con el grupo, ya es hora de iniciar el tour salamónico, nuestra primera escala será el cementerio de Salliqueló. En las afueras de la ciudad se erige el portal blanco con la enorme cruz que corona su entrada. Si bien este dista de los archifamosos de Azul, Laprida y Saldungaray, la obra resulta interesante y se destaca en medio de una zona llana, rodeada únicamente de campo. Este será el único cementerio que visitaremos y como cualquier otro, siempre presenta detalles interesantes para observar, tanto en sus bóvedas como lápidas, sin embargo solo me concentro en el portal.

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La próxima escala es el matadero que anteriormente vi. Cuando llegamos al mismo nos recibe el intendente de Salliqueló, a la vez que vemos un ejercito de obreros trabajando en su interior. La restauración que se está realizando se prevé que concluya a mediados de este año.

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Sin duda lo que más cautiva del edificio es su torre, poder observarla de cerca e ir girando permite ver una transformación que difícilmente se pueda plasmar en fotos. Mientras recorro el lugar, escucho a un par de personas decir “ciudad gótica”, y por un momento visualizo la obra como la guarida perfecta para un Batman Argentino.

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Dejando de lado el delirio, es hora de partir, nos dirigimos entonces a la ciudad de Guaminí. Antes de visitar su matadero nos detendremos para almorzar, y conocer al Museólogo Eduardo Hiriart, quien a pesar de confesar que en lo personal no le gusta la municipalidad hecha por Salamone, es un ávido difusor de su obra. Luego de otro magnífico asado, nos dirigimos al matadero. Este entra en la categoría de los mataderos grandes de Salamone, y si que es grande! Al ver las fotos nunca me había percatado del detalle, pero su torre es realmente altísima y a la vez todo el conjunto resulta gigantesco.

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El estado del matadero es de un abandono considerable, pero esto no impide que ingresemos a conocerlo. La recorrida de su interior transcurre de forma tranquila, sin embargo mientras filmo me percato de un detalle interesante, hay una endeble escalera caracol que conduce a la torre, por la cual ya varios miembros del grupo están subiendo. Inmediatamente me sumo a la aventura, voy filmando como puedo mientras asiendo, arriba se puede acceder al techo del matadero, desde el cual se puede ver todo la ciudad y por supuesto la torre de la municipalidad. Un segundo tramo de escalera nos lleva a una especie de balcón voladizo que tiene la torre, a partir de aquí la única manera de continuar subiendo, es a través de unos pequeños peldaños desgastados, corroídos y torcidos, los cuales automáticamente ponen fin a nuestro ascenso.

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Subimos nuevamente al micro y ahora vamos a una de las obras más interesantes de Salamone, la municipalidad de Guaminí. Durante las cuadras que recorremos, podemos observar la ciudad, la cual a pesar del día soleado permanece desierta, difícilmente vemos gente en la calle, es casi una ciudad fantasma, a pesar de que todo lo que se ve se encuentra en excelente estado. Al descender del micro y tomar contacto con la obra, empiezo a sentir los efectos de la sobredosis Salamónica. El hecho de recorrer tantos lugares increíbles en tan poco tiempo, hace que empiece a perder la dimensión de lo que tengo en frente.

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El edificio impacta desde cualquier ángulo que se lo observe, su particular torre difícil de describir, le ha valido la asociación con otra famosa obra, la “torre Einstein”, un reconocido observatorio construido 15 años antes en Alemania por el Arquitecto Erich Mendelsohn.

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Al igual que el resto de Guaminí, el entorno del palacio municipal permanece desierto, cada tanto vemos a lo lejos algún auto o bicicleta, es por esto que las cientos de palomas que sobrevuelan el edificio, se convierten en una atracción difícil de ignorar. Con un vuelo casi sincronizado, despegan, dan un par de vueltas y vuelvan a posarse sobre la torre.

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Dejamos Guaminí y nos dirigimos a Casbas para ver la delegación Municipal que Salamone realizó allí. Durante el corto trayecto nos cuentan un dato realmente curioso. La ciudad de Casbas inicialmente era más pequeña que la ciudad Guaminí (la cual es a la vez cabecera del partido, de ahí el porqué de semejante Palacio Municipal), pero el paso de los años hizo que la “pequeña” Casbas tenga más habitantes que Guaminí, lo que creó una rivalidad muy grande entre ambas ciudades, la cual se mantiene hasta hoy en día. Nuestro breve paso por Casbas causa un revuelo en sus habitantes, a diferencia de Guaminí, vemos mucha gente en la calle, así como en la plaza frente a la cual está la modesta delegación realizada por Salamone.

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La tarde va cayendo y emprendemos rápidamente el viaje a la ultima localidad del día, Tres Lomas. Inicialmente esta ciudad pertenecía al partido de Pellegrini, el paso de los años dividió el partido y ahora tres Lomas es un partido independiente (lo mismo ocurrió con Salliqueló) consecuencia de esto es que la delegación Municipal que hizo Salamone, pasó a funcionar como Palacio Municipal. Arribamos ya de noche, sin embargo nos esperan con el palacio abierto para recorrerlo. El movimiento nocturno de esta ciudad resulta muy significativo en relación a la tranquilidad que vimos en otros lugares.

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Nos queda el matadero de Tres Lomas, el cual está ubicado a unas pocas cuadras. A pesar del brusco descenso de temperatura, el contingente disfruta de la recorrida por esta obra recientemente restaurada, la cual me recuerda al matadero de Laprida, por el remate de su torre.

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Ahora si emprendemos la vuelta a Salliqueló, sin embargo nuestra recorrida Salamónica no termina aquí, y con los amigos Marcelo Metayer, Mecha Frías y Pilar Pilarsides, planeamos una última incursión al matadero de Salliqueló, para esta vez verlo de noche. Luego de una abundante cena y siendo casi medianoche nos dirigimos hacia la obra. La poca luz del lugar, hace casi imposible poder filmar, luego de varios intentos fallidos (a pesar de que cuento con una potente linterna) decido resignar la filmación y disfrutar de la noche. Mis amigos toman fotos y Mecha Frías propone una foto de los 4, con la cámara montada al trípode.

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La foto quedará para el recuerdo, así como el detalle de los 10 segundos que tuvimos que permanecer inmóviles, tiempo que necesitó la cámara para obturar debido a la casi total ausencia de luz.


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